jueves, 21 de agosto de 2014

Trasfondo de los Caballeros Caidos

¡¡Buenas!! Como ya os he comentado anteriormente, estoy forjando una extraña alianza entre mis Caballeros Grises y mis Marines Espaciales del Caos, y para explicar el origen de esta unión os traigo un pequeño relato. ¡¡Espero que lo disfrutéis!!



Origen de los Caballeros Caídos
Por Criptbleis


Hace un tiempo, fuimos Caballeros Grises, orgullosos de nuestra pureza de cuerpo y espíritu y de nuestra inquebrantable fe en el Dios Emperador. Obtener victorias contra la amenaza demoníaca era nuestra misión y proteger la galaxia de las fuerzas del caos nuestro cometido.

En esa ocasión, como en tantas otras, detectamos actividad demoníaca, pero esta vez era diferente, no era un ataque a un planeta, atacaban una nave, al Gloria Imperatus, una nave de transporte masivo clase Universo, que transportaba colonos en busca de nuevos planetas vírgenes para habitar.

Los inquisidores del Ordo Malleus nos enviaron a exterminar la amenaza del caos y a los supervivientes que pudieran ser “sospechosos de pactar con los poderes oscuros”, es decir, purificar la nave de toda forma de vida, los Caballeros Grises son la organización más secreta del Imperio de la Humanidad, no podíamos dejar testigos de nuestra existencia.

Cuando abordamos la nave encontramos una carnicería. No quedaba nadie a quien librar de la amenaza demoníaca, habíamos llegado tarde. De todas formas, la existencia de los demonios en nuestra dimensión es algo que no podemos pasar por alto, al igual que investigar como consiguieron llegar ahí tan rápido y en tal cantidad.

Los demonios caían fácilmente ante nuestras armas némesis y nuestros proyectiles psíquicos, pero purgar una nave de 12 km de longitud nos llevaría un tiempo.

Antes de que nos diésemos cuenta los demonios destruyeron los motores del Filo Sagrado, nuestra nave de combate clase Retribución. Nuestro transporte estaría inmóvil y anclado al Gloria Imperatus para siempre. Nuestra única posibilidad de volver a nuestra base de Titán después de acabar con la amenaza, era llegar a la sala de control de la nave colonizadora y rezar al Dios Emperador para que los motores aun funcionasen.

Cuando alcanzamos la sala de control, encontramos el artefacto que había atraído a los demonios, uno de los tripulantes llevaba un collar maldito, el pobre infeliz fue el primero en morir al salir el primer demonio de la disformidad. Gabriel, nuestro bibliotecario se encargaría de sellar el portal y destruir la reliquia maldita. El tecnomarine Septimus, y yo nos estábamos haciendo con el control de la nave mientras el grueso de nuestras fuerzas terminaba de purgar y purificar el resto del gran transporte. Pero…

Ante las 2 naves enlazadas se abrió un gigantesco portal hacia la disformidad. Fuimos arrastrados hacia su interior sin poder hacer nada por evitarlo. Aún no sabemos que lo produjo, el hermano capitán Claudius piensa que pudo estar ocasionado por la reliquia al ser destruida, yo pienso que fue algo planeado con algún fin que no alcanzo a comprender.

Vagamos por la disformidad, la dimensión de los demonios, durante décadas. Asaltábamos los enclaves demoníacos siempre que los encontrábamos e, incluso, mantuvimos combates contra marines del caos, astartes como nosotros, que cayeron bajo la influencia de los poderes oscuros.

Poco a poco, la esencia corruptora del caos ha ido haciendo mella en nuestros cuerpos transformándolos y mutándolos, pero nuestras almas y fe en el Dios Emperador siguen intactas, lo que nos impulsaba a seguir buscando una salida de este lugar demoníaco.

Al ser evidentes los cambios en nuestros cuerpos y equipos, hemos decidido que ya no somos dignos de lucir los colores de los Caballeros Grises. Hemos sustituido la pureza de la plata por el negro de la noche, pero un negro lamido por el fuego que representa nuestra pureza y fuerza de espíritu, que busca librarnos de la corrupción que nos inunda. Ahora somos Caballeros Caídos.

Incluso nuestro equipo de batalla más sagrado ha comenzado a mutar, he visto como el incinerador pesado de un Servoterror se ha convertido en una boca aterradora fusionada a la mano izquierda del imponente traje de combate y como de su brazo derecho comienza a brotar carne. El piloto de una Stormraven se ha quedado adherido a la cabina, ahora es parte del vehículo aéreo. Nuestra propia nave y el transporte de colonos, que ahora llamamos hogar, tienen cosas más parecidas a venas y arterias que a cables y tuberías.

Pensábamos que estábamos condenados a desaparecer, sin tropas de refresco, no podríamos recuperarnos de nuestras bajas. Pero como la luz atrae a las luciérnagas, nuestra luz interior ha atraído a muchos astartes caídos, que sin embargo juran que su espíritu nunca ha estado separado del Emperador. Permitimos que vistan nuestros nuevos colores, e incluso a veces, permitimos que nos acompañen a la batalla contra demonios u otros adoradores del caos, claro que sin quitarles el ojo de encima. Parece que anhelan lo mismo que nosotros, algo que nunca nos habíamos planteado siquiera en darles, ¡una segunda oportunidad para servir al Emperador!

Después de casi un siglo de vagar por la disformidad, hemos conseguido salir por el Ojo del Terror, la nebulosa maldita que conecta ambas dimensiones, y aunque ya no vamos a volver a reunirnos con nuestros antiguos hermanos debido a nuestra vergüenza, vamos a seguir haciendo lo que mejor se nos da, ¡¡purgar la galaxia de herejes y demonios!!


Gran Maestre Tirium, de los Caballeros Caídos.


Si quieres descargar el relato en pdf con imágenes y todo, os dejo este enlace.

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